Marta Cedrés

Marta Cedrés

jueves, 3 de febrero de 2011

En mi primer día de clase, cogí y puse todo lo que en ese momento me perturbaba, mi profesor de ingles nos pidió que pusiéramos todos nuestros sueños, en una caja , que ahí pusiéramos nuestros objetivos y nuestros errores, y que el día de nuestra graduación abriéramos esa caja y viéramos si algo había cambiado...
Se supone que una vez cumplido todas las metas que escribí en esa caja, y borrado todos esos errores yo sería plácida mente feliz...
Ahora a mitad de curso tengo la mitad de mis errores cumplidos y mis sueños están a punto de cumplirse, pero aún así la felicidad esta cuando cierre esa caja y tenga nuevos sueños que cumplir...